2017/07/27

UN CASO DE CURACIÓN HIPNÓTICA - http://psicologia-malenalede.blogspot.com




Sigmund Freud, relata en el capítulo IV de sus obras completas, tomo I,  “Un caso de curación hipnótica” en relación a “algunas observaciones que realizó sobre la génesis de síntomas histéricos por voluntad contraria”.

Se trata de una madre joven que no logró amamantar a su hijo recién nacido, hasta que fue sometida a  sugestión hipnótica.

Se trataba de una persona sin antecedentes de enfermedades psicológicas, por lo que Freud consideró que se trataba de un caso de “histeria de ocasión”.

Su primera tentativa de lactancia con el primer hijo de la paciente, fracasó, sentía repugnancia por la comida, no tenía leche y le dolía el pecho cuando intentaba amamantar; por lo que sus médicos le aconsejaron la sugestión hipnótica.

Freud fijó sus ojos en los de la paciente mientras le sugería los síntomas del sueño, logrando dormirla en poco tiempo; y en estado hipnótico trató de contradecir todos sus temores y todas las sensaciones negativas que le provocaban.

A pesar de la desconfianza de la familia sobre este tratamiento, la paciente mejoró después de la primera sesión pero esos efectos duraron muy poco tiempo.

En su segunda visita, Freud volvió a someterla a hipnosis con mayor esfuerzo y obtuvo mejores resultados y ya en el tercer  intento la paciente se restableció totalmente, logrando alimentar a su hijo durante ocho meses.

A pesar del éxito obtenido por el psicoanalista, los familiares no mostraron estar de acuerdo con este tipo de tratamiento.

Sin embargo, en un tercer embarazo la joven madre volvió a presentar los mismos síntomas, los cuales desaparecieron después de la segunda sesión de hipnosis, pudiendo amamantar a su tercer hijo sin problema alguno.

Para Freud, en el caso de la neurastenia, o sea en la neurosis  crónica, los síntomas expresan la intensidad de las representaciones contrarias al propósito,  sólo a nivel psicológico sin alterar la acción; en cambio en la histeria la representación coartada se hace objetiva a nivel del sistema nervioso transformándose en una voluntad contraria a esa acción, la cual no se puede evitar.

Las representaciones penosas, rechazadas por la conciencia moral son las que afectan el sistema nervioso y se convierten en actos que responden a la voluntad contraria.

El impulso a enfermar, aunque se desee la salud, se concreta cuando el enfermo se abandona a la acción de las representaciones contrarias.

Malena Lede – Psicóloga
Fuente: Sigmund Freud, Obras Completas, Tomo I., capítulo IV, página 22. 

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