2011/03/31

Visión del futuro




Todo final, siempre, es también un principio.

Hace miles de años el hombre sólo contaba con su cuerpo, su inteligencia y su ingenio para resolver problemas. Actualmente nuestra vida depende de las computadoras.

Una falla en una computadora puede interrumpir el tráfico aéreo, descompensar la bolsa de valores, provocar un colapso financiero mundial, entorpecer el tránsito, causar un apagón masivo, matar a un paciente que está siendo operado, generar una explosión nuclear, etc.

Los errores del hombre de la edad de piedra no tenían consecuencias tan catastróficas como los que puede causar hoy en día una computadora.

Claro que el hombre antiguo podía perder su propia vida si se equivocaba pero nunca hubiera comprometido la vida del resto de la humanidad.

Las computadoras se están volviendo cada vez más enigmáticas a medida que se hacen más complejas, hasta para los mismos que crean los programas; como si de pronto comenzaran a desarrollar vida propia y tuvieran la intención de tomar sus propias decisiones.

La ciencia hizo posible que la vida humana fuera más cómoda y también más larga, pero hoy en día el hombre parece haberse perdido en la maraña de sus propias invenciones que parecen estar volviéndose en su contra.

Nadie en la actualidad tiene una visión completa de las cosas como para reparar los errores informáticos por si sólo, porque cada experto conoce tan solo una parte del sistema y sin el conocimiento de las otras, es completamente inoperante.

Sin saberlo hemos vuelto a la jungla, pero cibernética, de donde nadie podrá salir si no pretende vivir aislado y segregado por la mayoría que prefiere vivir conectada a un aparato.

Sin embargo, el mundo se va a salvar, no gracias a las computadoras sino gracias a las bacterias.

La biología sintética ya está en marcha a partir de la creación de un híbrido, convertido en el primer organismo artificial del planeta.

Esta nueva disciplina es la esperanza más sólida para resolver gran parte de los problemas más graves que aquejan a la humanidad.

Los científicos proyectan la creación de bacterias capaces de digerir sustancias contaminantes como el petróleo vertido; y otras que podrán generar hidrógeno o combustibles líquidos a partir del Sol o capaces de destruir las sustancias nocivas de nuestro cuerpo, como el colesterol o los radicales libres.

Frankestein se está gestando y tal vez dentro de no demasiado tiempo deje de ser un personaje de ficción y se convierta en un ser de carne y hueso.

Tal vez nosotros con la edad aún perdamos la memoria, pero las máquinas la reemplazarán y dentro de los próximos diez años será posible llevar en el bolsillo toda la música grabada de la humanidad, o si lo preferimos también todas las películas y los programas de televisión; y hasta la vida entera de cualquier persona, porque la tecnología de memoria tienen tanta capacidad y es de tan bajo costo que pronto la posibilidad de su almacenamiento se tornará infinita.

Ya no tendremos que elegir qué guardar y qué desechar, lo podremos guardar todo en un diminuto dispositivo que sólo ocupará un pequeño lugar en nuestro alhajero.

Tal vez va a ser difícil mantener la privacidad y si no guardamos la suficiente discreción aparecer ocupando un lugar también en otras grabaciones ajenas como protagonistas o actores de reparto y hasta ser víctimas de extorsiones si nos empeñamos en mantener un alto perfil.

Fuente: “Investigación y Ciencia”, Edición española de Scientific American, “Una mirada al provenir”, “La jungla digital” de Danny Hillis y “Vida de Diseño”, de Arthur Caplan. Edición de Noviembre 2010.

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