2016/12/05

Cómo saber si nos mienten - Psicología Malena Lede




Existen técnicas que permiten saben cuándo una persona nos está mintiendo. 

Paul Ekman, psicólogo autor del libro “Cómo detectar mentiras” se dedicó a investigar cómo distintas formas de comunicación no verbal pueden contener datos valiosos sobre la veracidad o la falsedad de lo que una persona está diciendo.

Los gestos, el tamaño de las pupilas, el tono de voz, el volumen, el color de las mejillas y algunos tics ocasionales, se convierten en valiosas pistas para descubrir un engaño.

Las expresiones emocionales son universales, o sea que todos tendemos a reaccionar de la misma manera cuando queremos expresar un determinado sentimiento, por lo tanto, es posible clasificar estas reacciones e identificarlas para descubrir si las personas mienten o si están siendo sinceros.

Ekman, realizó durante muchos años trabajos de campo en el departamento de Defensa de los Estados Unidos y del FBI, y pudo detectar y clasificar  pequeñas expresiones faciales que pueden revelar la veracidad o la falsedad de lo que dicen las personas en distintos ámbitos,  con un razonable nivel de confiabilidad.

Estos datos pueden ser entendidos y utilizados por cualquier persona que reciba el correspondiente entrenamiento y la necesaria práctica.

Por ejemplo, las pupilas dilatadas y el parpadeo indica la presencia de una emoción, los colores en las mejillas pueden reflejar pudor, rabia o culpa, el movimiento de las cejas sugiere negatividad, mientras el temor o la irritación se evidencian hablando más rápido de lo normal y elevando el nivel de voz.

Distinguir estos datos nos puede resultar útil en la vida cotidiana, tanto a nivel empresarial y laboral como también a nivel familiar o de pareja, para saber si son honestos con nosotros y si podemos confiar en ellos.

Estamos acostumbrados a que nos mientan, los vendedores nos mienten, los avisos publicitarios nos mienten, los políticos nos mienten, lo que hace que la mentira sea la verdad.

El valor de la palabra dada ha pasado de moda, porque hoy se dice una cosa y mañana otra,  y todo es inmediato, precario y falso.

Se hace difícil creer, porque todos en mayor o menor medida, mienten.

Malena Lede - Psicóloga

2016/12/04

Aprende a lidiar con la culpa-Psicología Malena Lede




La culpa está siempre presente en nuestra conciencia reclamándonos por algunas de nuestras acciones;  suele ser persistente y hacernos sentir incómodos con sus exigencias.

El sentimiento de culpa es una sensación de desasosiego que se experimenta cuando se está desconforme con lo dicho o hecho, un malestar que desequilibra, pone en tela de juicio los valores y también la capacidad para tomar decisiones.

Se trata de darse cuenta de la falta de coherencia entre el lo que se piensa y se hace o dice, o sea del sentimiento subjetivo de haber contrariado los propios códigos internos.

Los valores son los principios a los cuales nos adherimos para regir nuestras vidas, la estructura necesaria para poder aplicar nuestro sano juicio, basada en normas y costumbres heredadas de la familia y de la sociedad.

Este vasto conjunto de valores designa lo que es bueno o malo para nosotros, hace posible la convivencia y orienta la educación.

La culpa surge cuando la persona se siente en falta con respecto a las normas que ha internalizado y a las expectativas que tiene sobre su ideal de sí mismo, o sea las pautas que ha incorporado como “deber ser”.

Ese ideal obliga a comparar los actos con los ideales, que si son respetados brinda el sentimiento de haber sido fiel a sí mismo y si no, la sensación de haberse traicionado.

Para poder salir airoso de esta dicotomía es importante el discernimiento, que es la capacidad de evaluar cada circunstancia y de ser fieles a lo que sentimos y queremos en cada momento de la vida.

Esta posibilidad es la que nos dará la necesaria flexibilidad para ser menos rigurosos con nosotros mismos, más comprensivos con los demás y como consecuencia sentir menos culpa.

Hacemos lo que podemos y de nada sirve sentirse culpable por hechos del pasado que no podemos cambiar, porque lo que hicimos fue lo único que pudimos hacer en ese preciso momento de la vida y lo único que nos queda es el perdón.

Perdón por no haber tenido la fortaleza de responder a los valores que elegimos, perdón por no haber sido la persona que hubiéramos querido ser y perdón por haber defraudado las expectativas de nuestros seres queridos.

Somos seres imperfectos pero perfectibles y la vida es una sucesión de avances y retrocesos en el difícil camino hacia el desarrollo pleno del Ser que realmente somos.

Malena Lede - Psicóloga

2016/12/02

Los psicópatas parecen normales pero no lo son - Psicología Malena Lede




El psicópata es la persona que no ha podido incorporar valores y no siente emociones ni culpa, por distintas razones, porque ha sufrido graves carencias afectivas muy tempranas y no ha podido identificarse con una figura significativa o porque ha recibido mensajes contradictorios de sus cuidadores sobre lo que está bien y lo que está mal, o porque ha sido abusado sistemáticamente durante años.

Quien cree que un psicópata se puede identificar con facilidad está equivocado, porque estas personas son muy inteligentes y pueden estar años planeando meticulosamente sus objetivos perversos, para sorprender finalmente dando el zarpazo cuando nadie lo puede prever.

Un psicópata no siente emociones, es un buen actor, hábil, encantador, atractivo, pero también fabulador, mitómano y mentiroso,  que intenta por todos los medios resultar irresistible para embaucar a sus víctimas, actuando según sus expectativas para dar una imagen de hombre ideal.

Puede fingir emociones con facilidad, pero no puede sentir empatía y no hay nada que lo conmueva, no aprende de sus errores, no siente remordimientos ni culpa porque no puede distinguir el bien del mal.

El psicópata padece de un trastorno severo de la personalidad que no tiene cura, sin embargo no se considera un enfermo mental, porque puede razonar correctamente pero siempre partiendo de premisas falsas,  puede trabajar o delinquir con suma inteligencia, tener una familia y llevar una vida aparentemente normal hasta que de pronto, un día, comete un hecho aberrante.

Se puede afirmar que la mayoría de los presos son psicópatas, personas que no han podido internalizar valores, frías, insensibles, capaces de cometer las peores atrocidades sin siquiera pestañear.

Como pareja es violento y autoritario, como jefe es déspota y trata a sus empleados como esclavos, nunca da muestras de compasión y los que los rodean siempre están en peligro.

El psicópata piensa solamente en sí mismo y considera a los demás como  medios para sus propios fines.  Se puede destacar en cualquier actividad y elaborar proyectos complejos pero siempre con fines inhumanos o perversos.

Los psicópatas deambulan libremente a toda hora y por todos lados, pasan a nuestro lado todos los días, manejan ómnibus, subterráneos, taxis y autos particulares; son los que cuando chocan salen del auto con un fierro que tienen a mano para esas contingencias y son capaces de matar a cualquiera que se cruza en su camino, los choferes que violan a la pasajera en su último recorrido, los que conducen con negligencia y chocan en las rutas, los que ponen bombas y cometen todo tipo de atropello y actos  de terrorismo.

Por eso, no hablen con extraños en la calle y mantengan su privacidad en internet evitando publicar sus datos personales, porque nunca pueden saber si el que está del otro lado es un psicópata.

Malena Lede - Psicóloga