2016/09/27

La Salud está en la mente - Psicología Malena Lede




Una mente calma es la clave de la salud perfecta.

Estamos diseñados para estar siempre sanos porque nuestro cuerpo posee un mecanismo inmunológico capaz de resolver cualquier problema; sin embargo el estrés puede matarnos.

Experiencias realizadas en cárceles de los Estados Unidos demostraron que mediante la meditación los reclusos reducían su nivel de violencia y podían aprender a controlar sus impulsos.

Se trata de sentir el cuerpo como un todo dejando que la mente se concentre en la respiración y pueda sentir las sensaciones del cuerpo durante cuarenta y cinco minutos.

Tan importante como sentir la respiración es prestar atención hacia dónde tiende a dirigirse la mente,  sin rechazar los pensamientos  pero sin quedarse  en ellos.

Esta práctica realizada en forma habitual produce la estimulación del área pre frontal cortical izquierdo, zona asociada con las emociones positivas y con la felicidad.

Después de ocho semanas de entrenamiento, el grupo de meditadores que recibió una vacuna antigripal, comparado con otro grupo que no meditó, presentó una mayor cantidad de anticuerpos, comprobándose en esta prueba la correspondencia entre la meditación y la mejor respuesta del sistema inmunológico.

Esta metodología produce realmente diferencias en el cerebro relacionadas con la percepción y la filtración de emociones en situaciones que producen estrés, permitiendo manejarse mejor con las emociones agresivas y de temor.

La mente también puede influir en un proceso de sanación; por ejemplo en la psoriasis, enfermedad caracterizada por la proliferación no controlada de células de la epidermis.

Estas células crecen y forman escamas que pueden cubrir todo el cuerpo y que producen picazón.
La piel puede recuperarse sola y lograr períodos de normalidad, pero el estrés la empeora y estimula el florecimiento de la psoriasis.

La meditación mejoró notablemente la respuesta al tratamiento de radiación ultravioleta en mayor proporción que los enfermos que no meditaron.

Durante la práctica de la meditación, el cuerpo muestra señales evidentes de profunda relajación y puede llegar a lograr un nivel de descanso dos veces más profundo que el del sueño, pero con la mente alerta, vivaz y tranquila.

Los efectos beneficiosos de la meditación comienzan desde el primer día, pero se van acumulando con el tiempo hasta llegar al punto en que el estado de relajación de la conciencia expandida se puede mantener durante toda la actividad que se desarrolla en el día.

Cientos de estudios al respecto muestran que a largo plazo la meditación produce descenso de la hipertensión y de los niveles de colesterol en sangre; disminución voluntaria del consumo de alcohol, del cigarrillo y de las drogas recreativas, porque ya no se apetecen; mayor lucidez, inteligencia y creatividad, mejoramiento de las habilidades motoras y de la capacidad de aprendizaje.

Teniendo en cuenta que el nivel de presión arterial, la capacidad auditiva y visual y otros indicios comunes suelen alterarse durante el envejecimiento, la meditación ha mostrado también una inversión en este proceso.

Malena Lede - Psicóloga

"Mindfulness" - Jon Kabat-Zinn

2016/09/22

Cómo domino los impulsos - Psicología Malena Lede




La falta de control de los impulsos afecta gravemente la convivencia,  disminuye las oportunidades laborales y todas las relaciones.

Para vivir mejor, la templanza es el don que todos deberíamos desarrollar para lograr dominar los impulsos; porque es el descontrol el que provoca discordia.

Templanza es también lo que necesitamos cuando tenemos que enfrentar eventuales situaciones que se oponen a nuestras expectativas y nos frustran, y es la frustración la que genera violencia.

Todos estamos preparados para enfrentar experiencias difíciles, la clave es ser capaz de tomarse el tiempo suficiente para reflexionar  y no dejarse vencer por los impulsos.

La base de tener una conducta adecuada en cada situación que se presenta  es ser conscientes de lo que está pasando sólo en ese momento, sin revivir experiencias del pasado que son las que pueden perturbar la percepción de las circunstancias presentes.

La templanza es el arte de la moderación y la sobriedad;  significa controlar los deseos y subordinarlos a la razón en función al propio sistema de valores.

No se trata de ser cobarde y de renunciar a lo que se desea por temor sino de atreverse a ser lo suficientemente valiente para ganar la principal batalla que es la lucha con uno mismo. Además, la persona dominada por sus propias pasiones no es un ser libre, es esclavo de ellas.

Es necesario saber qué clase de vida se desea tener y qué estilo de vida se quiere elegir; imaginar cómo uno mismo quiere verse en el futuro, y ser capaz de comprometerse con una forma de ver el mundo que fortalezca los propios ideales y actuar en consecuencia.

La persona que se auto controla y logra desarrollar la templanza puede sentirse segura de que será respetada, su palabra será siempre bienvenida, generará confianza a su alrededor y nadie se atreverá a manipularla. Será capaz de no ceder al influjo de las necesidades creadas por la sociedad de consumo y tendrá pensamiento propio.

El primer paso para el control de impulsos es reconocer que no todos los deseos pueden ser satisfechos, darse cuenta que los sentidos engañan, que lo que parece imprescindible puede no ser necesario y que hay que aprender a ser flexible para poder cambiar de objetivo y adaptarse. 

El secreto es no vivir deseando lo que no se tiene, valorar más lo que sí se tiene, lo cotidiano, las cosas pequeñas, prestar más atención a lo que se hace y ser más agradecidos.

Malena Lede - Psicóloga 

2016/09/21

¿Quiénes somos, de dónde venimos, hacia dónde vamos? (Pitágoras) - Psicología Malena Lede



Pitágoras, el más antiguo filósofo griego del siglo V antes de Cristo,  no dejó nada escrito pero se lo conoce a través de sus sucesores como un gran matemático que se atrevió a formular audaces hipótesis sobre Astronomía y Música.

A él se le atribuye haber utilizado la palabra “filosofo”, por primera vez, para aplicársela a sí mismo y poder definir con mayor precisión su oficio como observador desinteresado, de todas las cosas en general y sin detenerse en cada disciplina en particular, convencido de que la naturaleza puede ser conocida por la razón.

Ya en aquel entonces, a partir de sus agudas observaciones, podía intuir, con respecto al Cosmos, que la Tierra era redonda y que giraba alrededor de un “fuego central” (que no era el Sol); y con relación a la música, que también en la escala musical existían relaciones numéricas.

Los pitagóricos fueron los primeros en afirmar que la Tierra era un planeta entre otros y no el centro del Universo.

La filosofía, precursora de la ciencia, nace en Grecia con Pitágoras, influenciado por antiguas civilizaciones florecientes de esa época, como Babilonia y Egipto.

Pitágoras, como todos los filósofos pre socráticos, participaba de la misma concepción del orden natural, de la idea de que el hombre forma parte de la naturaleza y de que ésta se puede conocer; porque recién a partir de Sócrates, el pensamiento griego separa al hombre de la naturaleza y lo divide en cuerpo y alma, razón y espíritu.

Para Pitágoras los principios de las matemáticas son anteriores a las cosas, por lo tanto, el principio del universo no es un elemento sino el número, o sea que el Ser para la escuela pitagórica es el número.

Las relaciones numéricas son las que rigen la armonía de la naturaleza, explicable en base a construcciones matemáticas.

Por ejemplo, cada sonido musical está determinado por el número de vibraciones de las cuerdas de un instrumento.  De esta manera se relaciona algo físico como el sonido,  con una construcción del espíritu; o sea que el alma es al cuerpo como la combinación de las longitudes,  es a la cuerda.

Desde el punto de vista cosmológico, la armonía y el número también explican la relación entre los astros.

Que los números hayan sido los privilegiados en esta cosmovisión puede deberse al “misticismo”que se atribuye a la escuela pitagórica.

Es verdad que la música  representa una expresión humana en todas las culturas, incluso en las más primitivas,  independientemente de su desarrollo cultural, y que que ha ocupado un importante lugar en las prácticas litúrgicas y mágicas.

El conocimiento del pensamiento filosófico de Pitágoras nos permite confiar en que la naturaleza, de la que nosotros formamos parte y todo el Universo,  es una pluralidad ordenada y que su comportamiento, por obedecer a las matemáticas, es previsible y armonioso, como también podría serlo el orden social y la justicia si se rigiera por la razón.

El quiebre de la razón produce ausencia de discernimiento, fallas en la equidad, falta de respeto por la Ley, desorden y la pérdida de las garantías individuales. 

Malena Lede – Psicóloga
Fuente: “Pitágoras – La infancia de la filosofía” Víctor Gómez Pin