2017/07/21

LA CONCIENCIA Y LA CIBERNÉTICA - Psicología Malena Lede




Existen muchas definiciones de conciencia en función del punto de vista filosófico que se adopte.
Una definición básica de conciencia, según el diccionario, es la facultad del ser humano de reconocerse a sí mismo y de conocer lo que experimenta; de reflexionar sobre los  fenómenos que percibe y de ser capaz de distinguir interiormente entre el bien del mal.

Según Norbert Wiener, La cibernética es la ciencia que estudia los sistemas de control y comunicación, tanto de los animales como de las máquinas; o sea que unifica los servomecanismos y sistemas de la ingeniería de telecomunicaciones con muchos de los fenómenos fisiológicos, neurológicos, psicológicos, sociológicos y económicos humanos.

La cibernética muestra las similitudes que existen entre la estructura de un órgano de un ser vivo y la de una máquina y propone que las deducciones y la transmisión de información pueden aplicarse a ambas, ya que las operaciones  y los órganos de mando que obedecen ambos sistemas son lógicos.

Para la ciencia cibernética existen tres categorías de”máquinas”; 1) las que funcionan de acuerdo a un programa como las calculadoras, etc., 2) las que son sometidas a leyes adaptativas o reflejos, cuya reacción es imprevisible, como el proyectil automático por radar; y 3) “máquinas” cuya reacción es parcialmente imprevisible, como el hombre y todo ser vivo, con un sistema nervioso central que puede considerarse como una red de neuronas que conmutan.

O sea, que la cibernética intenta reproducir en forma electrónica o electromecánica funciones orgánicas partiendo de supuestos lógicos y mecanicistas.

¿Podrá alguna vez una máquina independizarse,  llegar a tener conciencia y libre albedrío para pensar por sí misma y tomar decisiones propias al margen de su programa?

Si eso llegara a ser posible, el hombre sería para ellas el Creador de esa nueva forma de existencia,  regida únicamente por la lógica, sin sentimientos, con la intención de conocer y solucionar problemas, y defenderse de “virus” producidos por los humanos o de las intenciones destructivas de los humanos u otros depredadores.

Las máquinas podrán repararse y perfeccionarse a sí mismo  continuamente, no sentirán nunca dolor, miedo, amor, odio, rencor, culpa ni resentimiento.  Podrán vivir eternamente, no conocerán el sufrimiento ni podrán gozar del sexo, pero jamás estarán ansiosas aburridas o depresivas, no producirán basura y nunca necesitarán todas las cosas que obsesionan a los seres vivos. 

Para ellas sólo será imprescindible tener una fuente de energía, que seguramente extraerán del Sol, de modo que no les importará ni la patria, ni la nacionalidad, ni el territorio, ni el color, tampoco les interesará donde habitan, ni el deterioro de la naturaleza, ni la falta de agua o alimentos,  ni el frío ni el calor.

No tendrán conciencia de sí mismas, inquietudes filosóficas o  religiosas ni ningún motivo para luchar o estar en guerra.

¿Ese mundo será mejor o peor que el nuestro? No lo sabemos, mientras tanto, sólo podríamos aprender algo de las máquinas para mejorar este mundo; dejando de identificar la felicidad con las cosas, intentando ser más racionales que impulsivos, más inteligentes que tontos, más eficientes que holgazanes.


Malena Lede - Psicóloga  
Fuente: "Diccionario - Enciclopedia Salvat"

2017/07/19

EL PODER DE LOS SANTOS - Psicología Malena Lede






Este artículo es para quienes sienten que esta vida tiene que ser mucho más que materia, que intuyen que también existe el espíritu, una dimensión donde lo milagroso es posible.

El camino del espíritu no se opone a la razón, porque es un todo que la contiene.  La razón es un modo de ver la realidad mientras el espíritu lo ve todo.

El espíritu está siempre presente, es el que nos conmueve y nos revela que existe una realidad más profunda, que no somos sólo seres materiales sino espíritus capturados en un espacio tiempo.

Se puede pasar de una vida humana de luchas interminables dominada por el ego a una vida espiritual en la que los milagros son posibles.

El espíritu lo ve todo con los ojos del amor y el primer paso es creer en él; porque todo el contenido del espíritu en nuestro interior se puede hacer realidad en el exterior.

El espíritu está libre de todo prejuicio o definición, para él todo es nuevo y no tiene ningún condicionamiento; es sabiduría pura, el testigo silencioso de todo lo que vemos, oímos y pensamos con la mente.

Nuestro espíritu se puede conectar con los santos, que son espíritus puros, simples, libres e inmortales que desean ayudarnos; y si logramos identificarnos con lo eterno nosotros también seremos como ellos.

La purificación consiste en deshacerse de todo lo tóxico que existe en nuestras vidas, ya sean emociones, relaciones, pensamientos, creencias o ideas y no perder la conexión con el espíritu.

Es el espíritu humano el que tiene el poder de transformar el sufrimiento y la ignorancia en dicha e iluminación..  El espíritu es universal.

Malena Lede - Psicóloga 

2017/07/17

PADRES COMPINCHES NO SON PADRES SON AMIGOS - Psicología Malena Lede




Ser padres hoy en día no es fácil con el vertiginoso estilo de vida actual que exige hacer tantas cosas en cada vez menos tiempo.

Entonces, se puede elegir eludir ese compromiso, no asumiendo el rol de padres y siendo sólo un compinche.

De esa forma, tratan a sus hijos de igual a igual como si ellos  también fueran adolescentes, pero con la ventaja de tener la experiencia de un adulto.

Hay pocos padres que escuchan a sus hijos, que tampoco dialogan ni intentan aclarar sus dudas y que no saben cómo hablarles a sus hijos.  Tal vez porque conservan aún sus propias dudas y ciertos temas siguen siendo “tabú” para ellos.

Quién mejor que un padre o una madre para explicarle a los hijos los hechos de la vida, sin embargo son pocos los adolescentes que aprenden de ellos, la mayoría tiene que arreglárselas como puede y cargar toda su vida con esa condición que puede arruinar su futuro.

Los padres “compinches” no asumen el rol de padres, eluden el compromiso y los tratan como amigos.  No despejan las dudas de sus hijos, más bien les transmiten sus propias dudas y los confunden, haciendo bromas o chistes con sus interrogantes y hasta  burlándose de su inexperiencia, sin tomarse el trabajo de enseñar nada.

En un grupo familiar, cuando uno de sus miembros no asume el rol como le corresponde, les afecta a todos; porque para mantener el equilibrio y la cohesión del grupo, será otro el que asuma el rol para  compensar esa falta y otro el que tratará de llamar la atención con su conducta.

Los padres no pueden ser compinches de sus hijos porque su rol es poner los límites y fijar las reglas que tienen que cumplir.  Son los padres los que tienen que dialogar con ellos, escucharlos, conocerlos y brindarles su apoyo cuando lo necesitan.

No es un juego de pares, es una función ineludible, es darles a los hijos la oportunidad de expresar todos sus interrogantes, sus miedos y sus emociones reprimidas y la perfecta ocasión para ayudarlos a enfrentar mejor todo lo que los asusta.

Malena Lede - Psicóloga