2018/01/16

EL SUICIDIO - Psicología Malena Lede




Cada año, en el mundo, se suicidan alrededor de 900.000 personas lo que hace que sea la tercer causa de muerte en humanos de 15 a 44 años, según datos que proporciona la Organización Mundial de la Salud.

¿Qué hace que esas personas no puedan ver otra salida más que la muerte?

Las causas de la conducta suicida pueden ser genéticas y psiquiátricas, problemas familiares, sociales, culturales y también físicos.

Los medios de comunicación, como la televisión e internet, pueden tener una importancia relevante, en ciertas circunstancias, para impulsar a las personas vulnerables a tomar esa decisión.

Una buena contención psiquiátrica y psicológica puede ayudar mucho en los casos de depresión pero algunos procesos vitales aumentan el riesgo.

Las enfermedades  y las crisis existenciales, como la pérdida trágica de familiares directos puede hacer que una persona pierda el sentido de su vida y decida no seguir viviendo.

Sin embargo, otros, pueden ser capaces de seguir adelante y aún de utilizar esa experiencia para reconstruir su vida y elaborar un proyecto constructivo.

Estudios realizados en la Universidad de Southampton llegaron a la conclusión que la probabilidad de suicidarse aumenta cuando existe un trastorno psíquico, principalmente depresión, alcoholismo o esquizofrenia; o sea que quienes sufren de patologías psiquiátricas tienen menos esperanza de vida que el resto de las personas.

Entre los principales factores de riesgo que inciden en la decisión de quitarse la vida figuran haber sido despedido de un trabajo, el hecho de vivir solo, pérdidas económicas importantes o problemas de relación de pareja.

Muchas personas que se suicidan han padecido de experiencias traumáticas durante su vida, abusos, carencias afectivas, malos tratos: y también los soldados que regresaban de la guerra mostraban un riesgo mayor de suicidio, principalmente durante los cinco años posteriores a esda experiencia bélica traumática.

Las personas en riesgo de quitarse la vida deben contar con asistencia profesional, ya que los psicofármacos puede disminuir el estrés, el insomnio y su angustia desesperada.

La Organización Mundial de la Salud estima que recibiendo la atención adecuada se pueden reducir en un 20% los casos de suicidio.

Las señales de alerta son:

-         Sensación de estar en una situación sin salida
-         Aislamiento voluntario
-         Falta de interés en las actividades habituales
-         Anuncio sobre su idea de suicidio
-         Preparación para suicidarse
-         Tranquilidad aparente después de anunciar su decisión de suicidarse
-         Cambio drástico del estado de ánimo o de la conducta
-         Falta de capacidad para controlarse.

Malena Lede – Psicóloga
Fuente: Bárbara Schneider, psiquiatra, psicoterapeuta y docente de la Universidad Goethe en Franfort del Meno.







2018/01/11

LA ATRACCIÓN POR EL PELIGRO - Psicología Malena Lede






La experiencia nos suele volver más audaces; es cierto, y toda la seguridad que hemos aprendido hace que nuestro comportamiento se torne más audaz.

La vida sin una mínima sensación de inseguridad puede llevar a las personas a tener comportamientos temerarios para sentirse vivos y a sobre estimar sus propias capacidades.

Desde el punto de vista evolutivo, el deseo de asumir riesgos es una necesidad evolutiva; ya que si el miedo no nos permitiera innovar seguramente no habríamos superado la edad de piedra.

Sentirnos seguros y protegidos puede incrementar nuestra audacia notablemente en forma voluntaria.

Algunos continúan teniendo sexo sin protección confiados en la píldora del día después que en principio, reduce el riesgo a contraer una posible infección de VIH en un 80 por ciento; sin embargo ese riesgo termina siendo el mismo o incluso mayor que antes, cuando se actúa en forma más irresponsable.

Los automóviles cuentan con muchos mecanismos de seguridad contra posibles accidentes, pero no son suficientes para prevenir accidentes, también necesitan ser manejados en forma responsable.

Probarse a sí mismo es un desafío difícil de ignorar porque  pone en juego la capacidad para la acción y eleva la autoestima.

Un esquiador experimentado ya no se conforma con deslizarse cómodamente sobre la pista fácil, necesita pistas escarpadas y hasta con la amenaza de aludes, lo que representa un reto más digno para él.

La excesiva confianza en las propias habilidades es siempre mayor que la verdadera capacidad de nuestro rendimiento, por eso muchas personas se arriesgan más de la cuenta.

Cuanta más seguridad nos brindan los más modernos equipos de protección, más audaces nos comportamos para obtener la sensación de inseguridad que nos hace sentir vivos.

Malena Lede - Psicóloga 

2018/01/10

LA PSIQUE Y EL CÁNCER - Psicología Malena Lede




La Psicooncología estudia la influencia de la mente en los tumores malignos.

Existe una fuerte convicción en algunos profesionales de la salud con vasta experiencia, sobre la influencia que puede tener la forma de pensar y la personalidad de una persona para retardar y hasta detener el desarrollo de un cáncer.

Existen estudios relacionados con este tema sobre el cáncer de mama, y aunque todavía no se ha logrado reunir suficientes muestras como para obtener estadísticas aceptables, parece existir cierta relación entre esta enfermedad y los sentimientos de ira o temor.

Otros estudios sobre el cáncer de pulmón llegaron a una conclusión semejante.  La represión de las emociones podría relacionarse con un mayor riesgo de padecer este tipo de cáncer, sin embargo, al tratarse también de una enfermedad vinculada al hábito de fumar, los resultados no pudieron demostrar claramente la influencia de las emociones.

Pacientes con cáncer de intestino grueso, comparados con personas sanas, mostraron haber tenido en mayor proporción infancias infelices y menos tolerancia a la frustración.

Investigaciones realizadas en Londres por oncólogos confirman la posibilidad de que personalidades de tipo “C”, afables, sacrificadas, tolerantes, pacientes y humildes, presentan un mayor riesgo de padecer de cáncer.

Estos estudios parecen afirmar que los individuos con mayor carga emocional que reprimen su ira y que aparentemente se han adaptado a esa situación, suelen presentar patologías tumorales en forma más frecuente que el resto.

A pesar de no contar con estadísticas suficientes sobre la influencia de los factores psíquicos e incluso sociales en la aparición de un tumor, se ha comprobado científicamente la relación entre los factores psíquicos y el sistema inmunológico. Por ejemplo, los pacientes depresivos presentan un sistema inmunológico disminuido.

Debido a que la aparición de cáncer en un organismo se debe a múltiples factores como la predisposición genética, los tóxicos ambientales o algunos virus, como también una mala alimentación, la vida sedentaria, el estrés y hasta el insomnio patológico, es difícil evaluar el lugar que ocupa la psique en el desarrollo de esta enfermedad; pero es innegable que desempeña una función en su aparición.


Malena Lede – Psicóloga
Fuente: “Mente y Cerebro” No.46; Psicooncología; Cáncer y mente.