2017/03/22

Ser Optimista es la clave para vivir mejor- Psicología Malena Lede




Se puede elegir tener una actitud positiva aún en los peores momentos de la vida, teniendo una visión más amplia de la realidad que le asigne a los hechos su justa magnitud y que permita ser conscientes de todo lo positivo que también ocurre pero que la mayoría no puede ver.

El optimismo produce cambios favorables que se notan en forma inmediata y que permiten reconocer que son los problemas los que precisamente llevan a la acción.

Estamos tan habituados a tener el control que nos hemos convencido que es nuestra exclusiva responsabilidad solucionarlo todo, cuando en realidad no es así. Muchas de las cosas que ocurren no podemos evitarlas, sólo podemos adaptarnos a ellas e intentar aprender y rescatar lo bueno de esa experiencia.

Los sentimientos de culpa por los errores afectan la autoestima, pero de nada sirve el autoreproche y perder la confianza en uno mismo, más constructivo y sano es asumir la propia responsabilidad de los hechos y hacerse cargo.

Podemos cometer errores y sufrir mucho por ellos, pero no tenemos que olvidar todo lo que hemos sido capaces de lograr por nuestro propio mérito.

La suerte no existe, sólo existen nuestras circunstancias, las consecuencias de nuestros actos y las oportunidades que muchas veces no vemos.

Aprendamos a sacar el mayor provecho posible de lo que nos da la vida, a aceptar lo que no podemos cambiar y a solucionar lo que si podemos, con confianza, valentía y esperanza, sin dejarnos vencer ni por el miedo a la incertidumbre ni por los contratiempos.

Ser positivo es ver el lado bueno que tienen todas las cosas, aún las más terribles, como la muerte de un ser querido, sin poder ver que puede ser una bendición para el que está sufriendo.

En cuanto a las enfermedades, primero se enferma el alma y después el cuerpo; es una de las formas más crueles que tiene la mente de expresar los conflictos internos.

El optimismo es la expresión más genuina de fe en nosotros mismos, en la vida, en los otros, en todo y es la condición necesaria para hacer realidad los sueños.

No cuesta nada ser optimista, pensar que lo mejor está por venir, que enfermarse no es necesario, que todo va a salir bien, que son más las personas decentes que las otras, que las armas serán piezas de museo y las guerras locuras de nuestros antepasados; además, nos ayuda a vivir y a creer en un mejor futuro.

Malena Lede - Psicóloga

2017/03/20

Amores Violentos - Psicología Malena Lede




El sadismo en términos psicoanalíticos es la perversión sexual que busca la satisfacción a través del sufrimiento o la humillación del otro o de uno mismo; o sea la asociación de la lujuria con la crueldad y la violencia ejercida sobre uno mismo o sobre el otro.

Tanto el sadismo como el masoquismo son perversiones complementarias relacionadas con el sexo, derivadas del conflicto interno (dominio – sumisión) y de la estructuración de la persona (autocastigo); encontrándose ambas en el mismo individuo.

Un sádico es también un masoquista lo que no quita que una de las dos formas predomine sobre la otra, y trascienda el plano de las perversiones porque la actividad del sadismo y la pasividad del masoquismo son parte constitutiva de la vida sexual en general.

La sensación dolorosa y otras sensaciones desagradables se mezclan con la excitación sexual y provocan placer, por lo que se puede encontrar gusto al displacer del dolor.

El origen de la crueldad infantil Freud la atribuye a la pulsión de dominio, que no tendría como objetivo el sufrimiento del otro y que sería la fase previa hacia la compasión y al sadismo pero independiente de la sexualidad.

Con respecto al sadomasoquismo, Freud define al primer objetivo del sadismo como la humillación y el dominio del objeto amoroso por la violencia.

El masoquismo y del sadismo que para Fred representa la transformación de la pulsión de muerte, apunta a destruir al propio sujeto, por lo que es derivada hacia el objeto al servicio de la función sexual.  La pulsión de muerte ya no se satisface con el dominio del objeto sino con su destrucción.

No es casual que tantas relaciones amorosas enfermas terminen con el asesinato del individuo pasivo por el activo o que esa relación perdure a pesar de los sufrimientos.

Tomar conciencia del peligro que significa permanecer al lado de personas violentas es crucial, dado que en general, no pueden controlar sus impulsos y el riesgo de morir en sus manos es muy alto.

Malena Lede - Psicóloga 

2017/03/17

Dar gracias cura y genera abundancia - Psicoloía Malena Lede




Vivimos rodeados de gente quejosa, de piquetes quejosos, de noticieros quejosos, de libros repletos de quejas de  clientes insatisfechos.

Abundan las quejas por  servicios ineficientes, por tener que hacer cola;  por las calles rotas, por la lluvia, por las inundaciones, por los cortes de luz, etc.  La queja se ha instalado para quedarse y ya forma parte del quehacer cotidiano.

Mientras nos mantengamos concentrados en todo lo que nos falta, en lo que no funciona, no anda y no satisface nuestras expectativas, sin darnos cuenta,  la vida está pasando a nuestro lado.

La queja nos mantiene malhumorados, irritados, ansiosos y enojados; hace que ignoremos a los demás, que sembremos la discordia, el descontento y el malestar general.

Sin querer, estamos creando una ola negativa que alcanza proporciones gigantescas, alimentada por gente que se empeña en no apreciar todo lo que tiene,  porque está siempre deseando otra cosa.

Hay poca gente agradecida, la mayoría exige, demanda, condena y se desahoga criticando.  No saben que ser agradecido es la señal que el universo necesita para abrir las puertas de la abundancia, para ayudarnos a recuperar la salud, a ganar amigos, a salir de la depresión, a ser felices.

Acostumbrémonos a dar todos los días las gracias por todo, por un nuevo amanecer, por poder levantarnos, por sentirnos bien, por tener un trabajo, por sentirnos útiles, por poder ayudar, por tener una casa para vivir y todo lo necesario, por poder ver, oír, hablar y caminar, por los alimentos que podemos comprar y por el aire que respiramos.  Gracias por tener a muchos para amar y alguien que nos ame,  gracias por ser libres y por vivir en un país sin conflictos bélicos aunque esté lleno de descontentos y holgazanes.

Dar las gracias nos pone de buen humor porque nos permite recordar lo felices que somos y cuánto es lo que tenemos para agradecer y en que no reparamos.

Malena Lede - Psicóloga